Inteligencia EmocionalInteligencia Emocional
El Poder de La Mente
                                                        

Inteligencia Emocional, 15



Pienso a veces que la vida es un juego de golf.

En él se proyecta una pelota lo más lejos posible y, cuando se ha hecho esto, se camina tras ella, para repetirla misma operación hasta recorrer todo el campo. Si convertimos la vida en sueño y lo lanzamos con fuerza hacia delante, más que gozosos correremos a alcanzarla.

Solamente la fantasía podrá alumbrar el camino de la humanidad futura. El Universo tiende la diversidad unitiva y unificante.

Sólo en ella se podrá encontrar la Unidad, que buscamos por todos los caminos del arte y de la ciencia.

La Historia nos muestra que las ciencias que se han separado, en algún momento se han vuelto a reunir, aunque sea veinticinco siglos después.

Cuando las ciencias eran pocas, se dividieron y ahora, que son unas 1200, se encuentran de nuevo en la físico-química, la físico-matemática, la bioingeniería, la bioquímica. y en las llamadas disciplinas de encrucijada, como la cibernética, que estudia seres vivos en su semejanza con sistemas mecánicos y la Biónica (contracción de biología electrónica), que complementariamente, se ocupa de sistemas mecánicos de funcionamiento semejante al de seres vivos.

Por distantes que hayan sido los puntos de partida, todas las especialidades convergen hacia un lugar.

Más tarde o más temprano los especialistas se dan cuenta de que todos estudian lo mismo.

Cuanto más se ahonda en una especialidad más se aproxima el estudio a los componentes últimos de la materia.

Todas las ciencias se encuentran, en el camino de la verdad, con átomos, moléculas y células; y no quiero decir con uno o con otro; quiero decir con los tres. Los especialistas, cualquiera que fuere su campo de acción, que lleven el estudio de su respectiva especialidad al máximo extremo posible se encontrarán con que automáticamente han dejado de ser especialistas para convertirse, todos ellos por igual, en investigadores de lo más general que existe: las partículas elementales, componentes de todas las cosas.

Todos los caminos de la ciencia conducen a las partículas elementales.

Por cualquier lugar del globo donde se comience a perforar, siempre se llegará al centro de la tierra.

La especialización, si no está integrada en un conjunto, ya no es fructífera; ni siquiera útil.

El especialista presta un servicio de incalculable valor en el progreso de la ciencia, siempre y cuando tenga: él mismo, una visión de conjunto; a su lado, a otros especialistas en diversas ramas; y por encima, a quien no tenga ninguna especialidad.

El que dirige tiene que poseer la perspectiva general necesaria para poder ocuparse de los asuntos de todos.

La especialización puede aumentar los conocimientos, pero es la generalización la que valoriza.

La ciencia, a medida que avanza, se va a encontrara con una creciente urgencia de generalizadores, hasta el punto de que es posible que en los próximos decenios la más importante "especialidad" llegue a ser la del "generalista".

Allí donde la ciencia y la técnica han avanzado más, cada vez se utilizan con mayor frecuencia las sesiones de "grupos polivalentes", en los que participan personas de muy diversas orientaciones intelectuales, con el fin de resolver problemas de la competencia directa de una sola de aquéllas; así como, por ejemplo, para encontrar soluciones para una cuestión relacionada estrictamente con el diseño de naves interplanetarias se reúnen un ingeniero aeronáutico, un matemático, un médico y un escritor se considera que con un enfoque del asunto desde puntos de vista tan diversos y con muy diferentes grados de conocimientos sobre el mismo, puede encontrarse el camino acertado con mucha facilidad; y es posible que se llegue a él por las sugerencias de quien se encuentra más alejado del tema en consideración.

Mucho se ha adelantado en la aplicación de técnicas dirigidas a lograr que las reuniones de estos grupos logren el mayor rendimiento posible.

Ante estos hechos, cabe preguntarse si en un próximo futuro los "grupos polivalentes" no nos harán ver la utilidad de los "individuos polivalentes" para el progreso de la ciencia y de la técnica.

Hace ya un tiempo, Alexis Carrel pensó en que, para lograrla renovación del hombre moderno, era necesario encontrar un grupo de personas dispuestas a los sacrificios imprescindibles para adquirir, cada uno de ellos, conocimientos profundos sobre Anatomía, Fisiología, Química biológica, Psicología, Metafísica, Patología, Medicina, Genética, Nutrición, Desarrollo, Pedagogía, Estética, Moral, Religión, Sociología y Economía.

Esta superciencia, a la que hoy habría que agregarle nuevas materias, podría adquirirse, según Carrel, en unos veinticinco años de estudios ininterrumpidos. Antes de establecer una relación es imprescindible poseer los elementos que se van a relacionar.

Y es obvio que, cuanto mayor sea el número de ellos, mayor será el número de relaciones posibles.

Ningún conocimiento es inútil, aunque alguna vez recordemos que Sherlock Holmes, cuando se enteró de que la tierra era redonda, prometió desembarazarse cuanto antes del nuevo dato adquirido por su mente, porque, según él, no lo necesitaba para poder llegar a aquellas conclusiones que tanto impresionaban al doctor Watson.

Pero Holmes no sabía que si Conan Doyle, su creador, no hubiera sido médico, él no hubiera sido detective.

Ni tampoco sabía que un cocinero que sepa latín será mejor cocinero justamente por eso.

Hay que pensar en una sola cosa a la vez, pero hay que pensar en muchas cosas. Saber bastante sobre una materia alrededor de la cual se intenta encontrar ideas nuevas, en sí mismo representa una gran ventaja, pero puede convertirse- y de hecho en muchos de los casos se convierte- en un gravísimo inconveniente. Cuando se conoce perfectamente un camino es muy difícil hallar uno nuevo para ir al mismo sitio.